viernes, 28 de julio de 2017

El cuarto poder

No comment. Sin acritud.

Diciembre de 2014



Marzo 2015




Abril 2015







Julio 2015





Diciembre 2016 (Tras presentar unas cuentas con una desviación presupuestaria negativa de 7 millones)


Julio 2017





lunes, 20 de marzo de 2017

Purismo contable VIII: la deuda cero

Dicen Javier Fernández y Ramón de Santiago que el Sporting tendrá deuda cero o casi en enero de 2017 "se lo crean o no". Aclaran no obstante que no se refieren a toda la deuda, sino sólo a la que califican como deuda  "no estructural". El resto, la que denominan "estructural", es inevitable que aparezca en el balance y su valor dependerá mayormente de la categoría en la que compita el Sporting (entre 3 y 10 millones).



Es decir, que de los 24 millones de deuda no estructural que había a 30 de junio de 2016 quedarán poco más de 2 millones en diciembre de 2017. O lo que es lo mismo, que pretenden devolver 22 millones en 18 meses "se lo crean o no". Y una vez hecho esto ya puede comenzar el crecimiento deportivo sin retorno "piensen lo que ustedes piensen".

Bien, no tengo una bola de cristal para saber si lo conseguirán o no ya que depende fundamentalmente de ellos, que son los que deciden el destino de los más de 50 millones que ingresan cada año. Pero lo que sí tengo es memoria y desde que sigo la contabilidad del Sporting desde los tiempos de la maricastaña nunca se cumplen las expectativas económicas, ya sea por una causa o por otra. Otros años decían que se optó por invertir mucho en jugadores o en reformar el Molinón y Mareo. La última excusa es que había deuda no contabilizada y que en realidad sí se redujo un montón de deuda, pero como no estaba contabilizada no se puede demostrar a través de las cuentas. Curiosamente todavía tienen la poca vergüenza de defender esos criterios aplicados y amparados por expertos contables, financieros y el auditor. Cierto que ahora, con powerpoints de por medio, parece que entra mejor.

Del mismo modo que los 30 millones que aparecían en el balance de 2015 no indicaban nada, pues había otros 10 millones (que se sepa) no contabilizados tampoco resultará creíble la deuda que figure en el balance a 30 de junio de 2018. No hay que olvidar al respecto que los consejeros, expertos contables, financieros y auditor que han perpetrado tal esperpento siguen siendo los mismos y que por lo visto se siente muy orgullosos de su mierda de criterios contables que vienen a decir que lo que digan las cuentas no vale para nada.

Así que mientras la información financiera siga en manos de incompetentes que no pasarían el primer examen parcial de un curso CCC online o mientras su jeta sea tan desproporcionada que les impida reconocer públicamente que su único criterio contable era el del engaño, a mí me resulta totalmente imposible creer nada de esta gente. Habrá gente que opine lo contrario y habrá otros cuando les tienen delante son incapaces de recordarles sus disparates a pesar de que en este blog se lo facilitamos gratuitamente. A estos, y para terminar con una nota de humor, les recomiendo con todo el cariño del mundo la lectura del chiste del Oso maricón de Pérez Reverte:

Va un cazador por el bosque proceloso, armado con su escopeta de un solo tiro. Viste en plan Rambo: camuflaje, gorro verde y demás. Nacido para matar, como dicen los lejías. Avanza así por la foresta, cauto, el arma dispuesta, cuando ve a un oso que está al pie de un árbol, roncando la siesta: un oso adulto, normal, pardo. De infantería. Al verlo, nuestro cazador se acerca de puntillas como el gato Silvestre, apunta el chopo y desde tres o cuatro metros de distancia le arrea un escopetazo. Y le falla. Al oír el tiro, el plantígrado abre un ojo, mira al cazador, abre el otro ojo, se levanta sacudiéndose las ramitas de pino y las hojas secas de la pelambre, y le dice: «Chaval, has tenido mala suerte. Soy un oso gay, o sea, maricón. Y no me gusta que me disparen a la hora de la siesta. Así que, para escarmentarte, ven aquí, que te voy a poner los pavos a la sombra». Y dicho y hecho; el oso agarra al cazador, y zaca. Lo sodomiza.

El cazador se toma el asunto con muy poca deportividad. «¡Venganza!», grita cuando corre al pueblo más cercano, que casualmente es Eibar. Llega, entra en una armería y pide un fusil mataosos de cinco tiros. Echa atrás el cerrojo y con mano airada mete los cartuchos. Clac, clac, clac, clac, clac. Se va a enterar, piensa tomando de nuevo el camino del bosque. Se va enterar. Avanza así nuestro intrépido y vengativo cazador entre los árboles, el fusil dispuesto para la sarracina, los ojos inyectados en sangre. Y al fin divisa al oso maricón que está de espaldas, entretenido con un panal de rica miel al que da golosos lengüetazos, ajeno a la tragedia que se cierne sobre su vida, y a lo peligroso que se ha vuelto el planeta azul. El caso es que se aproxima con sumo tiento el cazador, apuntando a la osuna cabeza. No quiere fallar, así que se acerca más, y más más. Está a un metro, y el oso sigue a lo suyo. Entonces, con una risa locuela, resuelto al escabeche, el cazador grita de nuevo «¡Venganza!» aprieta cinco veces el gatillo. Bang, bang, bang, bang, bang. Le pega cinco tiros como cinco sartenazos al oso. Y el muy gilipollas falla los cinco. Entonces el oso se vuelve despacio, con mucha flema, y se lo queda mirando. «Hombre -dice- pero si es mi amigo el escopetero». Luego se le acerca, sonriente. «Pues ya sabes, chaval -dice-. Yo Tarzán, tú Jane. Cinco tiros son cinco ñaca-ñacas. Ven, mi vida». El cazador intenta largarse, pero el oso, que es muy ágil aunque no lo parezca, da una especie de salto de ballet y lo trinca. Luego se lo calza cinco veces, una detrás de otra. Cling, cling, cling, cling, cling.

Imagínense ahora a ese cazador volviendo al pueblo -esta vez camina ya con cierta dificultad camino de la armería. Ese cazador que entra en la tienda gritando «venganza» como un descosido. Esa ametralladora que compra. “¿Cuántos tiros le pongo?”, pregunta el armero. «Doscientos», responde. Imagínense luego a ese cazador camino del bosque con la ametralladora colgada, poniéndose alrededor de los hombros y del cuello, con manos temblorosas por la cólera, las cintas de reluciente munición. «¡Venganza!». Y ahora imagínense ese bosque donde canta el mirlo, o lo que cante, y donde las ardillas, asustadas y tímidas en sus ramas, ven pasar al cazador con cara de jinete del Apocalipsis. «¡Venganza!», grita de nuevo el Rambo. Llega así hasta el oso; que es un oso maricón, sí, pero culto, y en ese preciso instante se encuentra leyendo una autobiografía de José María Mendiluce. Y sin más, a un palmo de su cabeza, le dispara la cinta entera. Ratatatatatat. Doscientos tiros uno detrás de otro, sin respirar. Y le falla los doscientos. Entonces el oso lo mira chasquea la lengua, cierra el libro y se levanta despacio, como con desgana. Luego se acerca un poco más al cazador, que se ha quedado de pasta de boniato, le pasa un brazo peludo por los hombros y le pregunta, en tono de confidencia: «Venga, colega. Sé sincero... ¿Tú aquí no has venido cazar, ¿verdad?».


domingo, 12 de marzo de 2017

Purismo contable I bis: el affaire Botía segunda parte

Venimos de aquí


Escuchadas de nuevo las explicaciones de Javier Fernández en la Junta, es necesario aclarar alguna cosa en cuanto al asunto Botía que comenté hace unos días. Durante la misma explica el motivo por el que el importe que hay que pagar al Barcelona como consecuencia de su reclamación se contabilizó como deuda (el Barcelona como acreedor) en lugar de como provisión. Lo que pasa es que terminó la explicación tan sumamente mal, como si no supiera de lo que hablaba, que dijo que por eso se contabilizó como gasto extraordinario y no como provisión, queriendo decir, supongo, que se consideró como deuda en lugar de como provisión. No me voy  a parar a analizar si era más correcta una u otra opción porque lo desconozco y porque no afecta al fondo de este post. Hoy además paso de ser prudente. Tengo ganas de marcha.


El fondo del asunto es el siguiente: ¿ dónde está la deuda de 1.250.000 por Botía ? ¿ dónde está que no la veo ?




En el siguiente cuadro vemos todas y cada una de las las deudas del Sporting que figuran en su contabilidad a 30 de junio de 2016:






Si analizamos una a una:


- Deudas entidades de crédito: la descartamos por importe y naturaleza
- Deuda Concursal privilegiada, subordinada y ordinaria: descartada por naturaleza
- Otras deudas: Se refiere a deuda con Bravo Capital, con Fernández y con el Ayuntamiento. Descartada.
- Proveedores: descartada por importe
- Acreedores varios: Aquí podría estar, pero según se explicó en la Junta de los 4 millones  2,8 corresponden a Doyen , 0,4 a la Federación , 0,2 a Jarpa y al Ayuntamiento 0,28 millones. No hay sitio para la deuda con el Barcelona.
- Personal: El Barcelona no está en la nómina del Sporting, que se sepa. Descartada.
- Otras deudas Adm. Públicas: Son deudas con Hacienda y la Seguridad Social

Por si a alguien todavía le queda alguna deuda tampoco aparece en los desgloses de deuda tan bonitos que dieron a través de Power Point.


Por lo tanto, si no está ni como provisión ni como deuda, podemos pensar que mintieron y no contabilizaron la operación. Sin embargo en la memoria se dice que hay un Gasto extraordinario de 1.250.000 de euros en concepto "Demanda Botía":




Como ya expliqué en el primer post del affaire Botía si hay un gasto tiene que haber una contrapartida, y solo hay 3 opciones:


1- una provisión. No la hay
2- una deuda. Dicen que la hay, pero no la hay
3- Disminuye un activo. Significaría que de alguna manera esa deuda está pagada. Pero no olvidemos que han dicho que está pendiente de sentencia.


Así que no se me ocurren más escenarios que los siguientes:

1- Que sea falsa la indicación en la memoria de que los 1.250.000 corresponden a la "Demanda Botía"y en realidad corresponda a otra cosa. Lo cual sería muy kinki hasta para ellos y más teniendo en cuenta las explicaciones ofrecidas en la Junta.

2- Que el desglose de la partida Acreedores no se corresponda con el ofrecido en la Junta por Javier Fernández y que la deuda con Botía estuviera dentro de los 4 millones de acreedores varios y por lo tanto no habría sitio para los 2,8 que dice se debían a Doyen. Ya sería el colmo de la desfachatez.

3- Que hayan sido tan extremadamente inútiles de meterlo como deuda con el personal. Sería el colmo de la imbecilidad.

4- Que a 30 de junio no existiese tal deuda, es decir, que de alguna forma se hubiera pagado, ya fuera en metálico, en especie, por compensación...Y el lector se preguntará ¿si ya lo han pagado qué motivo iban a tener para decir que aún está pendiente de pago? Pues no se me ocurre ninguno, yo sólo interpreto lo que dicen las cuentas y en este caso está bastante claro. La experiencia me dice que estos fallos inocentes son cortinas de humo para ocultar otras cosas. Pero ni idea.

No sé si Ramón de Santiago explicó con más detalle el estado del procedimiento porque casualmente en el comienzo de su exposición se estropea el audio.Tampoco he leído nada en la prensa al respecto aunque tampoco espero nada de ellos.

Probablemente nunca sepamos la verdad de este asunto. Será una laguna que ahí quedará. Tampoco creo que le importe a casi nadie. Sólo aspiro, y ya es mucho, a que en la próxima junta en la que Javier Fdez. hable de que tienen las puertas de Mareo abiertas de par y par para todo tipo de explicaciones (os recuerdo que tenéis un burofax de febrero de 2016 sin contestar y que se os recordó en la Junta y por escrito) o nos deleite con otra charla sobre el rigor y el purismo, que el  descojono  se escuche hasta en Bimenes.

Si os perdistéis la primera parta del affaire Botía lo tenéis aquí : http://vendovosmareo.blogspot.com.es/2017/01/purismo-contable-i-las-provisiones-y-el.html