
No tuvo una gran actuación contra el equipo azul, pero desde entonces es un fijo en el once y el último domingo se estrenó como goleador contra el Altethic B, partido en el que además forzó un penalty.
En Diciembre del 2007 fue la primera vez que tuve oportunidad de verle en acción, en una mañana de perros, con frío y agua que calaba los huesos, y en la que el Sporting Cadete recibía al por entonces líder de la categoría: el Roces.
En aquel cadete rojiblanco, jugaban Juan Muñiz y Sergio Alvarez, dos perlas con las que ya cuenta Manolo Preciado para el primer equipo. Sin embargo, de aquella todos los ojos estaban puestos en el atacante Guiller, que meses antes había sido citado por el seleccionador nacional sub 16. No fue aquel su mejor día, el Roces ganó justamente por 0-2 y Guiller apenas dispuso de oportunidades para demostrar su calidad. No obstante, al final de temporada el Sporting terminaría siendo campeón y el delantero nacido en Muros del Nalón se haría con el trofeo Quini, que se otorga al máximo artillero de la categoría.
Desde aquel día seguí su evolución. Mientras Juan y Sergio fueron progresando rápidamente llegando en poco más de un año al filial y al primer equipo, la evolución de Guillermo fue mucho más lenta. A penas supe de él en su primer año juvenil, y en el segundo estuvo a la sombra de Diego García, obligado a jugar en posiciones más retrasadas. No obstante, en las últimas jornadas de la temporada parece que cogió el pulso a la categoría de División de Honor (cerró la temporada con 9 goles) lo que no pasó desapercibo para Javi Vidales.
Cual sería mi sorpresa cuando esta temporada lo vi entrenando en agosto con el filial rojiblanco. Pocos podían imaginarse por entonces, que este jugador procedente del Real Avilés Industrial, se haría en pocas semanas con un puesto fijo en el once titular.
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